jueves, 2 de octubre de 2008

Un Deporte en Extinción

Conversando con Yolanda Montes en ocasión de un aniversario más del nacimiento de su querida madre Doña Nicolasa, gran mujer luchadora política y social en su tiempo, me comunicaba su angustia y preocupación por la casi desaparición en Morón de uno de los deportes tradicionales de Venezuela: Las bolas criollas. Las palabras fueron brotando libremente de los labios de la flaca Yolanda mientras el anfitrión principal el amigo Lic. Julio Montes se encargaba de los aperitivos para sobrellevar las inclemencias de esa tarde calurosa del sector 23 de enero de Morón.

Las razones de su preocupación eran contundentes cuando expresaba: “Morón o mejor dicho el Municipio Juan José Mora fue una de las potencias en bolas criollas a nivel regional y nacional, en esos espacios obtuvimos varios campeonatos en diferentes categorías, ahora este deporte esta en bancarrota y se ha perdido el trabajo que hicimos durante muchos años de esfuerzo y sacrificios con los niños, adolescentes y mujeres”. Así hablaba la que una vez fue Presidenta de la Liga local de Bolas Criollas y Vice-presidenta de la Federación en el Estado Carabobo.

Las causas fundamentales del declive de este deporte son la escasa o nula ayuda de los organismos oficiales para el acondicionamiento de las canchas, para los uniformes o implementos deportivos, para transporte, refrigerios etc. otro factor ha sido la desaparición física de los dirigentes y promotores de esta disciplina como Francisco Campos, Bartolo Rodríguez, Francisco Rodríguez, Topo Yiyo, Rajuño y el alejamiento o retiro voluntario de personajes como el Gavilan Rodríguez, Rubén Rumbo, mi compadre Nicolás Pereira, Reina Cedeño, Juanita Niño, Maria Herrera, la señora Anita, Corrondo y otros valiosos representantes.

Actualmente los campos para jugar este deporte en Morón son escasos, solo quedan los que están dentro de las empresas de la zona, en el Club Las Colinas y en la Montañita de Alpargaton, puede ser que haya uno u otro escondido en algún barrio pero estamos hablando de los que son competentes para desarrollar el deporte en forma organizada. La parroquia Urama dispone de unos cuantos campos idóneos para esta disciplina.

Es posible que a este deporte le suceda como a otros juegos tradicionales ya extintos en nuestra cotidianidad como lo fueron las metras, el trompo, el bolón que era un juego donde se disponía tres maderos cortos y labrados (llamados muñecos, el más importante era la vieja) en un largo corredor y se lanzaba una bala rastrera para tumbar los muñecos, por supuesto, el que derribara más era el que ganaba.

En Morón recuerdo varias canchas de bolas criollas y varios jugadores, por ejemplo, en La Charneca estaba Los Cujicitos con Chocochoco como primer boche, en El Jabillo el As de Oro con el Purupo Arquímedes, en la Av. Falcón el Club de Paredes, en Barrio Coro Viejo estaba el campo de La Campana de Juan Arteaga y mi compadre Mono blanco, el campo de Rodolfo en La Línea con los hermanos Sierra y Marucha, el club La Estrella de Amado Ruiz y donde se lucían Rajuño, Paul Pacheco y el manco Nicolás. Los Millonarios en el centro de Morón de los Montenegros, en La Reforma de Guanabanillo, el Club San Diego, Los Tiburones en Santa Ana, el Club de Katimba en Boca de Yaracuy, el patio de bola de La Paraguita también en Santa Ana, un patio improvisado en Colinas de Mara, en fin, eran tantos que es imposible nombrarlos todos en este corto espacio.

Esta disciplina deportiva, muy floreciente en el pasado en nuestro municipio, era testimonio de la época rural y bucólica de la localidad y que hoy está en peligro de desaparecer como actividad deportiva de masa, por los efectos demoledores de la industrialización y el urbanismo. Ahora solo se practica en los encuentros inter-instituciones que se realizan eventualmente.

(*) Cronista Municipal J. J. Mora

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