Tomamos prestada esta frase de un título de uno de los libros del gran escritor trujillano Mario Briceño Iragorry para significar el hecho de la comunicación escrita con el o los interlocutores, o mejor dicho con los lectores, claro en este caso nos referimos a cuando no existe o no se ha consumado la comunicación porque el mensaje no encuentra o no tiene destinatario. No se trata de que el coronel no tiene quien la escriba sino que el escritor no tiene quien lo lea. El lector esta ausente.
Quien escribe lo hace por diferentes motivos; algunos porque forma parte de su oficio o trabajo o porque al expresar sus ideas o propósitos se sienten bien consigo mismo, otros quizá porque le gusta transmitir sus conocimientos o experiencias, y muchos porque simplemente le gusta como hobby o entretenimiento. Sin embargo, la escritura es mucho mas que todo eso junto, cuando se asume y se practica con diligencias y honestidad o cuando se obsequia el alma en lo que se dice.
El premio Nobel en Literatura del 2008, Jean Marie Gustave Le Clezio opina que un escritor se expresa mediante sus libros; con la palabra escrita; un nuevo libro es un nuevo escritor que se expresa (…) la escritura significa un esfuerzo para ver el mundo; la escritura es superior a la palabra, porque no deja irse por las palabras, porque cuida que se diga lo esencial. Un escritor debe conocerse por lo que escribe y no por lo que dice.
Dos cosas pueden explicar la tragedia del escritor de no tener lectores (aunque algunos escritores no escriben para mas nadie sino para si mismo), una es el uso reiterado de una temática que es ajena a las mayorías y se restringe al interés de unos pocos, esta es de absoluta responsabilidad de quien escribe, pero también lo es la forma como lo hace, es decir, la manera como dice lo que quiere decir, la claridad al expresar las ideas. El Filosofo Rigoberto Lanz sostiene que “escribir no es obvio” y con respecto a la claridad sentencia: “nada es claro por obra de lenguajes simple. La claridad esta en otra parte: en el arte de tocar la piel de las personas, en la capacidad de conmover, en el arte de seducir”.
Dos, es el contexto donde se mueve el escritor con el alcance de su mensaje. No es lo mismo estar en Paris que estar en Venezuela, lamentablemente duele decirlo, pero las estadísticas dicen que nuestro país tiene uno de los más bajos índices de lectores del mundo. Aquí nos referimos fundamentalmente a los lectores de libros y en menor medida a la prensa diaria, que en demasiados casos la gente se ocupa de leer los titulares, las noticias sensacionalistas, los números de loterías, el horóscopo y la pagina de los crímenes.
El rescate de la lectura como habito y como fuente primordial para la obtención de conocimientos debe empezar por la escolaridad, en la temprana edad; admiro mucho la labor del Poeta Arnaldo Jiménez en su trabajo con los niños con la lectura, escritura y la poesía. En cuanto a los lectores adultos, creo que en Morón hemos retrocedido en este sentido; antes teníamos un salón de lectura en las cercanías de Palma Sola y la única biblioteca publica que poseemos hoy en día está en los módulos de
En el Municipio J. J. Mora son muy pocos los lectores habituales que conozco, pueden contarse con los dedos de una mano. No se ven como antes, los círculos de lectores, intercambios de libros, nadie ahora regala un buen libro; en las ultimas ferias realizadas en Morón, la gente brillaba por su ausencia. Que falta hace una biblioteca publica central para nuestra comunidad; hemos hecho tantos proyectos al respecto pero todo se queda allí, en veremos. Este es un mensaje sin destino porque no estoy seguro que lean esta crónica.
(*) Cronista Municipal J. J. Mora
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