jueves, 20 de noviembre de 2008

Pepe Sabatino en la Academia de Historia

Juan Antonio Segrestáa fue el tema escogido por este intelectual porteño para su ingreso a la Academia de la Historia del Estado Carabobo en el sillón “B” que había quedado vacante por la repentina muerte del Dr. Marco Tulio Meride, otro ilustre historiador carabobeño. En verdad disfrutamos del discurso de incorporación de Sabatino escrito con buena pluma y una rigurosa investigación documental que dio nueva luz sobre la vida de este prócer civil porteño. Fue un trabajo biográfico con un acendrado espíritu académico.

 

Pepe Sabatino logró despejar las dudas sobre la nacionalidad de Segrestáa que estuvo perdida o confundida durante un largo tiempo ya que destacados historiadores nacionales y locales como Alí Brett Martínez, Carlos Brandt, Ramón Díaz Sánchez, Asdrúbal González, fijaban el nacimiento de este destacado ciudadano en suelo francés. Sin embargo, la acuciosa investigación de Sabatino demostró a traves de La Fe de Bautismo encontrada en los asientes de la Parroquia porteña que Segrestáa era de nacionalidad venezolana y porteño de pura cepa.

 

Juan Antonio Segrestáa nació en Puerto Cabello el seis de Marzo de 1830. Fueron sus padres Juan Antonio Segrestáa y Emilia Claverie (francesa). Juan Antonio (el hijo) fue periodista, impresor, editor, traductor y llegó a ser Presidente del Concejo Municipal de Puerto Cabello en el año de 1860. Fue un políglota y un trabajador cultural a tiempo completo.

 

Correspondió al escritor Asdrúbal González como académico numerario responder el discurso a su coterráneo Sabatino y le endilgó estas hermosas palabras extraídas de su discurso: ¡Misión cumplida José Alfredo Sabatino Pizzolante! Entrego ahora en tus manos la bandera que recibiera un día de mis maestros Ramón Díaz Sánchez y Miguel Elías Dao: Enseña de cultura y buen decir, elevado símbolo de la porteñidad”.

 

 La Ciudad Protesta: El próximo Alcalde de Juan José Mora le haría un bien a Morón si retirara de las calles y avenidas las placas o laminas con sus respectivos tubos que fueron colocadas en las mismas como nomenclatura y señalización por parte de la actual administración municipal. En su momento dije que estaban mal colocadas y algunas hasta equivocadas; que en vez de ordenar el transito vehicular y orientar a los transeúntes lo que hace es confundirlos y provocar la desorientación y el caos.

 

Morón debe dejar de ser un pueblo y eludirse al sitial de ciudad organizada con un espíritu de superación, de búsqueda de niveles superiores de convivencia, de comunidad porque una ciudad no es aglomeración de casas sino el sentido de pertenencia que irradia sus pobladores por el terruño donde se comparte la vida y donde brota los sentimientos de amistad y solidaridad. Querer a la ciudad es quererse a sí mismo y querer a los demás.

 

Las Cartas Están Echadas: Cuando salga esta columna a los lectores ya faltaran 48 horas para que se lleven a cabo las elecciones regionales y municipales del 2008; es por ello que lo menos que puedo hacer a través de ella es darle un exhorto a todos los electores del municipio Juan José Mora (son 41.245 según el REP local) para que acudan a su centro de votación a ejercer el derecho al sufragio para elegir las nuevas autoridades regionales y locales.

 

Recuerden amigos lectores, que la diferencia entre un habitante y un ciudadano es que el primero puede omitir sus responsabilidades y simplemente vive en el lugar, en cambio el ciudadano cumple con sus deberes y consciente de sus derechos exige y lo efectúa fielmente. ¡Morense Participa! Es tu deber y tu derecho. Vota por los candidatos de tu preferencia. Pero vota.

  

(*) Cronista Municipal J. J. Mora

jueves, 13 de noviembre de 2008

Guzmán Blanco (1829-1899)

Fue el Presidente venezolano del siglo XIX que tuvo una visión modernista del país; a él se deben muchos logros en la organización del estado y sus instituciones como el avance o progreso en el campo de la cultura, en las inversiones ferroviarias, telefónicas y telegráficas.

 

En Caracas dejo su huella modernizadora que aun persiste como vetustos monumentos arquitectónicos como el teatro municipal, y otras obras que embellecen la ciudad.

 

Pero a lo que quiero referirme es que también puso en orden las estadísticas de la administración pública, entre ellas la de la población venezolana. Como producto de su gestión se realizo en Venezuela el primer censo de población organizado, realizado y publicado por el estado venezolano para el conocimiento de nuestra propia realidad ¿Quienes somos? ¿Dónde estamos? ¿Qué hacíamos? Este censo se publico en 1875 y en lo que respecta a al Municipio J. J. Mora referiré algunos elementos esenciales.

 

Los datos de los censos son oficiales y por lo tanto están avalados por nuestras leyes, son en su momento los más veraces que podemos conseguir. En el Municipio Mora la población total era de 1692 habitantes, de los cuales Morón poseía 1072 (63,3%) y Urama 620 (36,3%). De este total y distribuido por sexo tenemos que están casi parejo o equiparables es decir: 857 hombres y 826 mujeres (y 9 extranjeros); en cuanto a la edad se aprecia que las personas mayores de veintiún año son en numero ligeramente superior a los menores, pero en el sexo femenino la mayoría son mujeres menores de veintiún año.

 

Otros datos importantes son que a nadie le gustaba casarse; casi la totalidad de las parejas eran concubinas o “reajuntao” como lo indica el 94,2% de los habitantes eran solteros y solteras, es decir 1534 personas no se habían casado de allí que el 84% de los pobladores del municipio eran hijos ilegítimos. Existía una mayor proporción de mujeres viudas que de hombres, quizá esto se deba a que estaba presente aun la huella de la guerra federal donde perecieron muchos morenses y otros simplemente no regresaron y se dieron por muertos.

 

Lo que realmente es alarmante es que el 93% de la población de Juan José Mora en 1873 no sabía leer ni escribir, es decir de cada diez morenses, nueve eran analfabetos; esto nos da una idea del país que teníamos entonces. Era la Venezuela de una economía dependiente de los precios del café y otros rubros menores en el mercado internacional donde la inversión publica en educación era casi inexistente en los lugares rurales y apartados de los centros urbanos.

 

Morón y Urama para ese tiempo era parroquias marginales del Departamento de Puerto Cabello, ambas zonas rurales que vivían de la explotación de pequeños hatos, haciendas y conucos donde sus habitantes eran mayormente labriegos tal como nos lo recuerda el mismo censo. El 33% (546 personas) se dedicaban a las actividades agrícolas, no se registra ningún criador, 9 personas eran extranjeras (3 holandeses, 2 españoles, un ingles, un italiano, un colombiano y uno indefinido).

 

Habían dos albañiles, cinco carpinteros, ocho comerciantes, un empleado publico, ningún estudiante, un ingeniero, seis institutores, un sastre, 16 sirvientes, ocho panaderos, 20 transeuntes (gente de paso) y seis zapateros. Además se registran 49 huérfanos y 14 inválidos.

 

En el municipio no había ningún doctor ni bachilleres ni licenciados.

 

Pero si muchos militares, recordamos que Urama y Morón estuvieron vinculados a la guerra federal por lo que seguramente sobrevivían todavía algunos viejos militares y otros menos activos. La cuenta da que había cuatro generales, cinco coroneles, 30 comandantes (26 en Morón y alpargaton) 19 capitanes, 42 tenientes y nueve subtenientes para un total de 109 militares o sea un 6% de la población. El censo registra que hay 1691 católicos que corresponde casi el 100% de los habitantes, sin embargo en ninguno de las dos parroquias había un eclesiástico o cura tal como lo dice el mismo censo.

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora

jueves, 6 de noviembre de 2008

Fermín Toro

Este venezolano nacido en Caracas en el año de 1807 y fallecido en la misma ciudad en 1865, es casi ignorado por la historia tanto académica como oficialmente a pesar de ser un personaje con una trayectoria de vida brillante, con una obra intelectual de gran magnitud. Es junto a Cecilio Acosta de los más destacados pensadores y estudiosos venezolanos del siglo XIX; quizá su desconocimiento o poco reconocimiento que se tiene se deba a su condición de hombre civil y no militar y que nunca llegó a ser presidente de la república.

Otro ingrediente que juega en su contra en este sentido es que siempre estuvo en las esferas del poder y en el entorno muy cercano del caudillo José Antonio Páez y que las sombras y las intrigas de esa época que envolvieron a su jefe también recayeron sobre él. Pero no fue un hombre incondicional y siempre tuvo su propio criterio, añadido a esta era poseedor de un gran valor personal como lo demostró en el año de 1848 cuando el Presidente José Tadeo Monagas secuestró al congreso y mandó una guardia a buscar a los diputados, entre ellos a Toro, y este le respondió a los guardianes “Díganle a su presidente que mi cuerpo se lo pueden llevar, pero Fermín Toro no se prostituye”.

El año pasado se cumplió el bicentenario de su nacimiento y esa efeméride pasó sin penas ni glorias. Fermín Toro fue el primer sociólogo venezolano además de ser estadista y orador. Su formación fue autodidacta y su tiempo lo dedicó a la política, la reflexión y los estudios sociales. Como activista político fue electo diputado al congreso de valencia en 1858 y ocupó cargos diplomáticos como secretario de la legislación de Venezuela en Londres, Oficial Mayor de los Ministerios de Hacienda y Relaciones Exteriores; fue representante diplomático ante Colombia y Ministro Plenipotenciario ante España, Francia e Inglaterra.

Toro demostraba una gran habilidad en las conversaciones, maneja el arte de la diplomacia y fue un factor fundamental en las gestiones para que España reconociera a Venezuela como país independiente. Como escritor dejo una obra extensa entre ensayos sobre sociología, economía, ciencias políticas y escritos literarios, discursos, poesías, novelas y obras costumbristas donde manifiesta una tendencia entre el neoclasicismo y el romanticismo. Algunas de sus obras son: “Oda a la zona tórrida” (poemas) y “Siliba de los Andes” (novela).

Don Pietro Parmenteri: Parece un caminante errante pero es más sabio de lo que aparenta; va como un profeta anunciando y promoviendo un “diluvio de amor”, señala que este es nuestra única solución como especie frente al aniquilamiento de la vida sobre el planeta tierra. Ha vivido unos largos y fructíferos 82 años, de ellos 52 en Venezuela y lleva 40 residido en Morón. Es nativo de Italia, Menfil, provincia Agriyendo, Sicilia donde nació en 1926; allá solo estudio primaria, su formación es más bien autodidacta. Se graduó de bachiller en la Misión Rivas y lleva cuatro años de estudios en Dianética realizados en la ciudad de Valencia.

Su vasta experiencia y la profundidad de su conocimiento lo ha asimilado en su transitar vital por los diversos campos del saber: ha sido Rosacruz, Masón, Gnóstico, es Católico y ha editado un libro que tuve la oportunidad de leer y tiene otros tantos inéditos. Ojalá amigo Parmenteri no sea su voz un grito en el desierto y llegue a concretarse algún día su propuesta del “diluvio de amor”.

Felicitaciones: A la selección de kikimbol del Municipio Juan José Mora por el aplastante triunfo 12 x 1 sobre el estado Bolívar (uno de los mejores equipos) que le permitió coronarse campeón de los X Juegos Escolares Nacionales en este deporte. Un éxito mas para el amigo Heiner Maya, manager de la selección y Presidente de Imdemora. Hay que hacer notar que el equipo de kikimbol local nunca pasaba de segunda fase (Morón – Pto. Cabello) y en esta oportunidad superó a los equipos de todo el estado carabobo (3ra fase), luego venció en la zona regional seis donde estaban los estados Yaracuy, Carabobo, Falcón, Zulia (4ta fase) y posteriormente se titulo campeón nacional (mas de la mitad de los jugadores son de Morón) en el estado Lara en el lapso del 24 al 31 de Octubre, con un triunfo sobre el estado Bolívar. Felicitaciones campeonas.

(*) Cronista Municipal J. J. Mora