En verdad que es enigmático este sector ubicado en el extremo oriental del Municipio Juan José Mora, en los linderos con Puerto Cabello; emplazado entre la montaña y el mar. Es un lugar para las leyendas, los mitos y los fantasmas que desde antaño habitan en sus alrededores. Su clima y el temperamento de sus aguas han sido descritos como no muy benignas para el asentamiento humano.
Por las piezas arqueológicas encontradas en el sitio se supone que hubo allí un poblamiento indígena primario, pero después fue zona de cimarrones (negros esclavos escapados de sus amos) que formaron sus cumbes montaña adentro y esparcieron por todo el sector la magia de sus cantos junto a los ecos tamboriles que aun escuchan, a media noche y en luna nueva, los viajeros que temblorosos solo alcanzan a exclamar ¡Los cimarrones están enrrochelao!.
Por allí pasaron los soldados de Zamora en 1859 para luego destrozar al ejército godo encabezado por los comandantes Andrés Avelino Pinto, José Rosario Armas y J. M. Cubillan en la llamada batalla del El Palito. Pero luego regresaron nuevas tropas del gobierno a desquitarse convirtiendo en cenizas el poblado de sanchón que una vez tuvo 54 casas con 208 habitantes. Allí tenía sus propiedades el General José Félix Mora con su rancho de tejas y adobe. Por allí impartió sus conocimientos y su fe cristiana la maestra Teodesa Benita Flores de López.
¿Cuántos nacieron y vivieron en Sanchón? ¿Cuántos murieron? Ni podríamos decir que es un pueblo de casas muertas como la novela de Otero Silva porque las casas desaparecieron, solo ruinas hay; ojala pudieran hablarnos de sus fantasmas y de sus almas en penas.
Son numerosas las cosas que a este cronista han llegado de cuentos de aparecidos y de espantos o encantamiento. Se cuenta que hay un sitio allí donde desaparecen las personas que se introducen en él, es decir, se pierden en un encantamiento. Por otra parte a la altura del puente sale en una bicicleta un hombre sin camisa que a veces es arrollado por los conductores que asustados aceleran sus vehículos cuando sienten el impacto, unos pierden el control y se voltean otros llegan a los centros hospitalarios, cuando revisan el carro no hay golpes por ninguna parte.
Otro caso es una mujer vestida de blanco que pide una colicuando se la dan al poco tiempo de haber avanzado su rostro es una calavera, imagínese el susto del conductor. Otro caso es un muerto que se monta sin permiso en los vehículos y solo se siente cuando se sube y abre la puerta y cuando se baja y la cierra, hay otras cosas mas que después se las contaré, si lo que digo aquí es falso no es mi culpa, yo solo recojo las voces del camino que son las voces del pueblo.
Mi amigo José Vargas me ha insistido para que hablara sobre una laguna que se encuentra en el mismo sector de Sanchón dado a su espíritu conservacionista. Esta laguna es muy antigua desde los tiempos del temblador o la tembladera lugar donde acudían los jóvenes de la época a buscar frutos silvestres. Lo cierto que esa laguna que hoy esta protegida por la vigilancia de PDVSA nunca baja su caudal ni siquiera en tiempos de sequía. En ella se dice que posee en sus aguas una variedad de fauna acuática que merece ser conservada. Al igual que otro que se encuentra en los terrenos donde actualmente se esta construyendo la planta de PDVSA GAS que al parecer esta siendo segada o drenada por la empresa, también me dicen que allí existen peces de gran tamaño y que es una lastima que no puede protegerse para salvaguardar las especies propias que se mantienen en ese ecosistema acuífero típico de un paisaje de vegetación xerófita.
(*) Cronista Municipal J. J. Mora
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