jueves, 27 de agosto de 2009

DISCURSO PARA EL INGRESO COMO MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE LA LENGUA DEL ESTADO CARABOBO

Sobre las Formas de Nombrar y otras Menudencias

 

Resultaría interesante que dediquemos unos pocos minutos a reflexionar sobre algo que muy escasas veces le prestamos atención, algo que llevamos toda la vida como un estigma y que al sólo escuchar su pronunciación nos sentimos automáticamente aludidos y rápidamente viramos nuestra vista y nuestro cuerpo hacia la persona que voceó: se trata del nombre de pila o nombre propio.

 

El nombre propio es algo que nos identifica y distingue de los demás, que nos acompaña durante toda la vida como parte de nuestra identidad. Aparece en las actas de nacimiento y en las de defunción. A la pregunta de ¿Quién es ud?, se contesta con el nombre; toda la vida recurrimos a él. Sin embargo, no somos nosotros quienes lo determinamos, sino nuestros padres (Lesur, 2007:5)

 

Si bien los portadores de los nombres propios no tenemos ninguna ingerencia en la selección del vocablo que nos va a identificar en lo sucesivo de nuestros días, cabría preguntarse ¿Qué influye en la decisión de los padres para adjudicarle a sus hijos tal o cual nombre? El nombre que llevamos combinado con el apellido nos significa que somos específicos, que somos uno, que somos una individualidad; que como el número de cédula de identidad que se nos otorga en un orden correlativo, los nombres propios nos crean una identidad única previamente comprendidos en un catálogo nominativo.

 

Los nombres propios son producto de una cultura, son una metáfora en un determinado momento de la historia, en su mayoría tienen una tradición antiquísima y un significado alegórico a un aspecto de la realidad – y como dijo el poeta – "La realidad es un clisé del que nos escaparemos a través de una metáfora" (citado por Morín, 1999:91).

 

Las religiones son una fuente primaria para la profusión de nombres es quizás las mas apetecidas o requeridas por los consumidores o por los encargados de colocarlos. Del cristianismo, del judaísmo y en menor medida del islamismo provienen aproximadamente el setenta por ciento de los nombres propios más comunes o más usados en nuestro país aunque actualmente la tendencia que persiste es hacia una disminución pronunciada de esa costumbre para acudir a otro nomenclador más acorde con la moda y con las nuevas corrientes globalizantes que se vive en nuestros tiempos.

 

Los nombres que se originan en esas tradiciones religiosas invocan casi siempre a una metáfora de alabanza a dios o de cercanía y respeto al creador como por ejemplo Ali (alto, sublime, alusión a Dios), Anselmo (protegido por Dios), Ángel (mensajero de Dios), Domingo (del señor, consagrado a Dios), Ismael (Dios escucha) etc. sin embargo hay diversa significación de los nombres que tienen que ver con personajes de la antigüedad, con mitos y leyendas, con la adoración o vinculación a la naturaleza, con el amor y la belleza. Me gustaría indicarle un ejemplo de cada uno de estos elementos con su correspondiente nombre propio, pero me es imposible en aras de la brevedad de estas palabras.

 

En Venezuela la costumbre de colocar los nombres a los hijos por parte de los padres según el santoral católico o con el "Almanaque" como se le conoce popularmente ya esta en desuso; ahora se toman otros criterios salidos de los propios padres o del entorno familiar o social. Aun se sigue la tradición de adjudicar el mismo nombre a los hijos que posee el padre o un abuelo o familiar, esto como un homenaje al epónimo o para conservar una arraigada tradición familiar.

 

Sin embargo, cada vez es más frecuente observar nombres nuevos que ingresan a la nomenclatura criolla o mejor dicho a la lista de nombres comunes y conocidos por su uso y difusión que podríamos llamar "típicos" como por ejemplo: Juan, Francisco, José, Pedro, Felipe etc que por su cotidianidad forman parte del imaginario popular y del inventario nacional heredado de la cultura occidental.

 

Podemos enumerar algunos factores que podrían explicar este cambio en la forma de nombrar en Venezuela. Uno, el efecto alienante de la globalización que ha entrado a todos los rincones del país a través de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones pero que han tenido desde hace mucho tiempo atrás a un predecesor como es la televisión. Los nombres de artistas famosos, deportistas, presidentes constituyen, desde hace unas décadas, las nuevas innovaciones en la forma de nombrar, sobre todos aquellos que provienen de léxico anglosajón.

 

Ejemplo de los primeros tenemos Michael (Michael Jackson) Jakson (el mismo), Madonna, Elvis (Elvis Presley), Schwarzenegger (actor Arnold), nombres de deportistas: Jordan (backesbolista del mismo nombre), Clay (Muhamad Ali, boxeador), Ray (Sugar Leonar, boxeador), de presidentes: Jhonson (Lindon), Nixon (Richard) (Nixon) y hasta nombres de meses del calendario como January que por bello sonido se ignora que es el mes de enero tal como en la traducción al castellano se llama la persona aludida.

 

Otra modalidad actual para asignar los nombres propios a los hijos es elaborar un nombre con las silabas iniciales de la madre y el padre o con los parientes mas cercanos, diríamos que es una composición y un hibrido que consiste en que el hijo lleve en el nombre un recuerdo de sus seres queridos traducidos en cada silaba de su nombre.

 

Ejemplo: nombre del padre: Ángel, nombre de la madre Lisa, nombre de la hija: Angelis; en estos nombres compuestos a veces no se combinan las silabas literalmente sino que al final del nombre se busca la belleza del sonido. Se usa entonces terminaciones como: elis, anny, ais, etc un sacerdote de Morón se quejaba y regañaba a los fieles en la misa dominical porque no le colocaban a los hijos nombres cristianos sino nombres raros de difícil pronunciación. Aun se siguen nombrando a los hijos con nombres de los próceres: Simón, José Antonio, también de políticos de turno: Hugo, de deportistas y artistas nacionales.

 

Orígenes de los Nombres más Comunes o Conocidos

 

No pretendo con estas pocas palabras hacer un estudio minucioso sobre el origen de los nombres, apenas haremos un esbozo de un tema que debe asumirse más adelante con mayor profundidad. Haré algunas referencias basadas en unas investigaciones recientes y que aun no he concluido. Sabido es que nuestros nombres – la mayoría – tiene un remoto origen y que en el devenir de la historia de ellos mismos se han venido transformándose y modificándose a tono con los cambios del mismo lenguaje de las que son oriundos.

 

La mayoría de nuestros nombres son de origen latino, y esta lengua en su transición del latín culto al vulgar y de este a las lenguas romances y de ahí al castellano hubo de producirse modificaciones sustanciales a la formas de nombrar. Muchos nombres se convirtieron en apellidos, bien hayan venidos del latín, del griego o de otras lenguas. El nombre de Rodrigo se transformó en el apellido Rodríguez, el nombre de Hernando se trasmutó en el apellido Hernández, otros nombres pasaron a ser apellidos sin modificación alguna en su estructura etimológica como: Beltrán, Blanco, Guzmán, Guillen, Manrique, Oberto, Rosendo, Monroe, Morgan, Reagan, Douglas, García, Marín, Delfín, Gil, Orozco, Pelayo.

 

            A veces se producen cambios fortuitos tanto en los nombres como en los apellidos, pudiera ser por un error de transcripción involuntario en alguna oficina de identidad gubernamental – y como en los nombres y apellidos no se consideran las regla ortográfica para escribirlos – al sustituir una letra o varias de ellas se modifica el nombre o apellido y entonces nace una nueva forma de nombrar con un nuevo linaje y con una nueva historia. Pueden nacer por omisión de una o varias letras, por sustitución o por agregación de caracteres o por confusión fonética del término al plasmarlo en el documento oficial.

 

En un estudio realizado en base a un muestreo de 772 nombres masculinos de uso cotidiano, de nombres comunes y conocidos de nuestra lengua, podemos observar que casi un tercio (30%) del muestreo (772) de los nombres son de origen latino y un 19% de origen griego lo que nos da un total de 49%, casi la mitad de nombres incluidos. Esto es explicable puesto que somos herederos de la cultura grecorromana basamento de la civilización occidental y que nos legó la colonización española.

 

Lo sorprendente es que un 19% son nombres de origen Alemán como por ejemplo Alberto, Alfonso, Alfredo, Alonso, Armando, Américo, Adolfo, Carlos, Enrique, Gilberto, Gerardo, Guillermo, Heriberto, Hugo y paremos. No tengo una explicación contundente para despejar las dudas. Sólo diré que pudiera justificarse la cantidad de nombres de origen alemán por la masiva inmigración de judíos alemanes que se produjo a finales de la primera mitad del siglo XX hacia Venezuela y a otros países de habla hispana. Ellos, en busca de protección se mimetizaron traduciendo sus nombres al español o alterando intencionalmente sus nombres dejando la esencia del mismo o el radical del vocablo.

 

Este estudio arrojó, además,  que los nombres hebreos están en cantidad de un 10%, (se justifica por la religión judaica), los nombres ingleses en 9% (la influencia transcultural), el español 5% (es paradójico que debería ser mayor la presencia de nombres de origen de la lengua que hablamos), italiano 3% (se remontan a la primera mitad del siglo XX con la llegada de inmigrantes de ese país huyendo a las guerras en el continente europeo), vasco 1% y otras lenguas un 9%.

 

Mal Nombrar, Vocablos del Argot Popular

 

Existe otra forma de nombrar que con mayor frecuencia la encontramos en los sectores populares, es una costumbre de ciertas regiones del país como los estado de la región occidental y oriental, también se nota en una parte de los llanos y de la región andina, se trata de los llamados apodos, sobre nombre, mote etc no se trata aquí del sobrenombre que se hace en forma peyorativa, vulgar, que busca molestar a la persona aludida denotando un rasgo denigrante o busca comparativamente asociación a la persona con un animal u objeto aborrecible y descalificador, por ejemplo "cara e burro", "saco e papa", "cabeza e toro".

 

Se trata de aquellos que proviene o se derivan por similitud, contracción, apócope del nombre propio: para Ramón: Mon, para Vicente: Chente, Alberto: beto, berto, Rafael: Rafa. Otras provienen de la costumbre  de la historia: José "Pepe" (en la Biblia aparece dos letras P, para significar que José era el padre putativo (PP) de Jesús), Francisco: Pancho (Pancho Villa – Líder mexicano). Antonio: Tony (charro mexicano, expresión diminutiva norteamericana).

 

Entre algunas formas de llamar que sustituyen a los nombres propios prevalece el vinculo familiar, el afecto: José: Cheo, Francisco: Chico, Juan: Juancho, Alfonso: Foncho, Felipe: Pipe-Pipo, Gregorio: Goyo. Algunas veces se aplican los diminutivos a los nombres y se mantienen sobre nombres que vienen de la niñez: Cheito, Ito, Lalo, Tico, Tito. Al concluir esta breve exposición, sólo me gustaría preguntarles a ud que me escuchan ¿recuerdan aun el sobrenombre afectuoso con el cual sus padres lo mimaban? Seguro estoy que muchos de uds tienen un apelativo que en ocasiones sustituyen a sus nombres propios.

 

Señores y señoras, muchas gracias buenas tardes.

 

Alexis Coello

 

Valencia, Teatro Municipal 28/08/2009

 

Bibliografía

 

 

Lesur, L. (2007) Diccionario de Nombres Masculinos. México, Editorial Torillas

 

Morín, E. (1999) La Cabeza Bien Puesta. Buenos Aires Nueva Visión

 

 


Sobre la Creación de la Orden Gabriel Guevara

Quiero hacer pública mi opinión sobre la creación de la orden Gabriel Guevara en virtud de la solicitud que al respecto hiciera, también pública, el concejal José Díaz. Este criterio es el mismo que expusiera en una reunión con algunos concejales en días pasados y en donde se me había solicitado mi opinión sobre este particular que vamos a comentar.

 

Dije entonces que allí había que considerar dos elementos fundamentales, uno de tipo histórico y otro de tipo jurídico. El primero tiene que ver con el valor histórico del epónimo de la orden, en este caso Gabriel Guevara. Este personaje tiene el aval de la historia como para merecer ser perpetuado y recordado a través de una mención honorífica para reconocer a los ciudadanos que se la merezcan. En esto no tengo dudas, basta recurrir al acucioso trabajo investigativo realizado por el Dr. Asdrúbal González sobre este prócer de la guerra de independencia y de la federación.

 

 De este trabajo – el cual tuve el honor de prologar una de sus ediciones – extraigo una cita donde el General Falcón solicita al General Páez un intercambio de prisioneros de guerra (entre ellos Guevara preso del gobierno) en estos términos: "y como  ud tiene presos muchos de los nuestros, entre ellos al ciudadano Benemérito Jeneral Gabriel Guevara, resto venerado de los Libertadores, por quien ud debeb abrigar alguna consideración y por quien el país entero siente el más alto respeto, propongo a ud un canje, por el cual vuelva el Jeneral Guevara a gozar de su libertad en nuestros campamentos o en el extranjero, si él lo prefiriese, y que los nueve jefes y oficiales de ud… vayan a donde ud quiera destinarlos".

 

Además Guevara era reconocido nacionalmente por sus adversarios como "el rey de Morón", "el vate de Morón", el "negro de Morón" etc. por lo cual se vincula la trayectoria histórica de este personaje con nuestra entidad local y como expresión de nuestra identidad. Por otro lado, está el aspecto jurídico; una orden honorífica tiene efectos generales y se convierte en patrimonio cultural del municipio por lo tanto no se debe crear mediante un decreto porque tal como lo establece el artículo 54, numeral 4, de la Ley de Poder Público Municipal, los decretos "son los actos administrativos de efecto general" y la trascendencia de una orden honorífica debe ser regulada mediante una ordenanza.

 

La Alcaldía de J. J. Mora bien puede tener su propia orden honorífica pero debe solicitarla al concejo municipal a través de un proyecto de ordenanza que sea discutido y consultado con los miembros de las comunidades e instituciones involucradas para que pueda tener el reconocimiento general de la población que representa como patrimonio cultural. Se debe evitar lo que ha ocurrido en otros municipios donde se han creado ordenes sin representación institucional por lo que han tenido una duración efímera y un triste papel porque nadie los reconoce.

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora


jueves, 20 de agosto de 2009

Sobre las Formas de Nombrar y otras Menudencias

Resultaría interesante que dediquemos unos pocos minutos a reflexionar sobre algo que muy escasas veces le prestamos atención algo que llevamos toda la vida como un estigma y que al sólo escuchar su pronunciación nos sentimos automáticamente aludidos y rápidamente viramos nuestra vista y nuestro cuerpo hacia la persona que voceo: se trata del nombre de pila o nombre propio. El nombre propio es algo que nos identifica y distingue de los demás, que nos acompaña durante toda la vida como parte de nuestra identidad. Aparece en las actas de nacimiento y en las de defunción. A la pregunta de ¿Quién es ud?, se contesta con el nombre; toda la vida recurrimos a el. Sin embargo, no somos nosotros quienes lo determinamos, sino nuestros padres (Lesur, 2007:5)

 

Si bien los portadores de los nombres propios no tenemos ninguna ingerencia en la selección del vocablo que nos va a identificar en lo sucesivo de nuestros días, cabria preguntarse ¿Qué influye en la decisión de los padres para adjudicarle a sus hijos tal o cual nombre? El nombre que llevamos combinado con el apellido nos significa que somos específicos, que somos uno, que somos una individualidad; que como el número de cédula de identidad que se nos otorga en un orden correlativo, los nombres propios nos crean una identidad única previamente comprendida en un catalogo nominativo.

 

Los nombres propios son producto de una cultura, son una metáfora en un determinado momento de la historia, en su mayoría tienen una tradición antiquísima y un significado alegórico a un aspecto de la realidad – y como dijo el poeta – "La realidad es un clisé del que nos escaparemos a través de una metáfora" (citado por Morin, 1999:91).

 

Las religiones son una fuente primaria para la profusión de nombres es quizás las mas apetecidas o requeridas por los consumidores o por los encargados de colocarlos. Del cristianismo, del judaísmo y en menor medida del islamismo provienen aproximadamente el setenta por ciento de los nombres propios más comunes o más usados en nuestro país, aunque actualmente la tendencia que persiste es hacia una disminución pronunciada de esa costumbre para acudir a otro nomenclador mas acorde con la moda y a las nuevas corrientes globalizantes que se vive en nuestros tiempos.

 

Los nombres que se originan en esas tradiciones religiosas invocan casi siempre a una metáfora de alabanza a dios o de cercanía y respeto al creador como por ejemplo Ali (alto, sublime, alusión a Dios), Anselmo (protegido por Dios), Ángel (mensajero de Dios), Domingo (del señor, consagrado a Dios), Ismael (Dios escucha) etc. sin embargo hay diversa significación de los nombres que tienen que ver con personajes de la antigüedad, con mitos y leyendas, con la adoración o vinculación a la naturaleza, con el amor y la belleza. Me gustaría indicarle un ejemplo de cada uno de estos elementos con su correspondiente nombre propio, pero me es imposible en aras de la brevedad de estas palabras.

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora


jueves, 13 de agosto de 2009

Nietzsche en espinas y Secretos Aromas de Kathia Hanza

El autor del texto -Kathia Hanza-, busca identificar o demostrar basándose en fragmentos del pensamiento de Nietzsche, la unión necesaria entre la literatura, la historia y el perspectivismo en la filosofía del mencionado intelectual alemán.

 

Plantea que Nietzsche a través de su obra se hace sentir, se autoidentifica como un autor que deja su sello personal en sus escritos como pensador eminentemente literario y que imprime su propio estilo y conocimiento, consciente de la impronta y trascendencia de su pensamiento que va dirigido a desmontar toda una filosofía moderna que estuvo vigente por varios siglos.

 

Destruye a la metafísica, introduce nuevas nociones de verdad y realidad "No tenemos un rol asignado, no somos individuos con caracteres fijos y eternos, nos hacemos y cambiamos al tiempo que formamos, en alguna medida, aquello que llamamos realidad".

 

Hanza habla que Nietzsche utiliza muchos recursos literarios especialmente la hipérbole que es quizás la figura que más se aleja de la ciencia por ser ésta más bien de "conocimiento puro" y aquella de rasgos exagerativos. Nietzsche considera la supuesta "neutralidad científica" de la modernidad como una forma de entender el mundo de manera histórica; que ve al pasado con sus propios criterios o categorías del presente, que observa el pasado como un todo indiferenciado, con una sola óptica y por tanto no utiliza la perspectiva, es decir, asumir los acontecimientos desde diferentes puntos de vista, verlos desde diferentes ángulos; Esto se llama interpretarlos.

 

La objetividad o la neutralidad histórica no existe, puesto que siempre hay un interprete, es decir, un autor que imprime su visión a los hechos es decir impone su perspectiva.

 

Nietzsche señala que debemos recordar que el autor interpreta los hechos desde la época en donde vive "somos interprete desde nuestra propia época" y sostiene que solo considerando plenamente el presente podemos comprender el pasado.

 

Los autores al interpretar el pasado lo hacen con sus afecciones, sus intereses y sentimientos, pues esto es válido para el conocimiento ya que "la subjetividad no está reñida con el conocimiento".

 

Nietzsche utiliza la hipótesis de la genealogía para atacar al pensamiento dogmático y para dejar ver el origen de la procedencia de los conceptos, de las costumbres. De la genealogía pasa al perspectivismo donde elabora una teoría que niega el punto de vista único, los criterios únicos y universales. Los criterios deben ser relativos, verse desde una perspectiva, tener conciencia de que tienen una procedencia.

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora


jueves, 6 de agosto de 2009

A 28 Años de Autonomía

Habrá que hacer una mirada retrospectiva sobre el espacio que hoy ocupa el municipio Juan José Mora para darse cuenta  del avance que ha tenido en su desarrollo esta entidad después de la elección de sus primeras autoridades en junio del año 1984. Como siempre lo he sostenido Morón y Urama eran unos barrios grandes para el entonces Distrito Puerto Cabello; eran sectores desasistidos social y económicamente con casi nula inversión publica, la asignación de la junta comunal era sólo para el gasto de personal, las calles y avenidas eran de tierra, falta de agua, carencia de casi todos los servicios públicos y paremos de contar.

 

Este estado de abandono del municipio fue gestando en los habitantes morenses un espíritu y una inquietud por la autonomía municipal ya que veían frustradas sus expectativas de desarrollo y bienestar social. Los requisitos legales exigidos por la ley orgánica del régimen municipal para ser elevado un municipio a la categoría de Distrito (termino de la época) Morón los poseía de sobra, pero había intereses y objeciones por parte de algunos dirigentes  de Puerto Cabello y de unos pocos coterráneos locales. Cuando al fin era inevitable la elevación a Morón a Distrito se pactó cercenar parte del territorio morense hacia el este de la ciudad para que la refinería el palito quedara en la jurisdicción de Puerto Cabello.

 

Recuerdo que el primer comité que se formó para gestionar Morón a Distrito estaba conformado por Eugenio Bello Castillo (Primer Alcalde electo de Mora), Nelson Zambrano (+), Gladis de Moreno, el Padre Félix Escolar y otros dirigentes que mi memoria no resalta. Pero a este comité se sumó la comunidad, dirigentes deportivos, políticos, comerciantes etc. la decisión se toma en el año de 1981 siendo el Presidente de la Asamblea Legislativa el Diputado Antonio Toro y el Secretario Fabian de Jesús Díaz.

 

La aprobación o la sanción del cuerpo legislativo se efectúa el 3 de agosto de 1981, es refrendada la ley por el gobernador el 7 del mismo mes y publicada en gaceta oficial el 13 de agosto. Debido a que las elecciones municipales se realizarían en el año 1984 había que cubrir el vacío institucional desde 1981 hasta 1984, por tanto se procedió a crear y a juramentar por parte de la legislatura una junta organizadora (que no administradora) transitoria a los fines de que fuese preparando el terreno operativo a los próximos ediles que se elegirían por votación popular.

 

Esta junta organizadora quedo integrada de la siguiente manera: por AD José Antonio Ortega (+) y Lida Gutiérrez (+), por COPEI Pedro Romero y Gladis de Moreno, por el MAS Alexis Coello. Las elecciones municipales que se realizaron en junio de 1984 arrojaron como resultado cinco concejales para AD: José Antonio Ortega (Primer Presidente Municipal), José Manzano, Ofelia de Colina, Tulio Sánchez, Williams Monagas, uno COPEI, Eddy Domínguez y uno el MAS, Alexis Coello, el primer sindico Jorge Silva Gutiérrez, el Primer Secretario Municipal Luis Figueroa, el Primer Ingeniero Municipal Paulina Benítez

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora