jueves, 26 de febrero de 2009

El próximo domingo primero de marzo se estarán cumpliendo cien años del nacimiento del gran venezolano, prócer civil, Dr. Arnaldo Gabaldon ya que había nacido en una fecha como esa en la ciudad de Trujillo en el año de 1909. Hijo único de Don Joaquín Gabaldon Iragorri y de Doña Virginia Carrillo Márquez; su padre un hacendado de prospera posición económica y su madre es una distinguida dama de la sociedad trujillana.

Tenia 15 años de edad cuando ingresó en 1924 a la Universidad Central de Venezuela para estudiar medicina. En 1928 se titula Bachiller en Filosofía, inmediatamente entra como interno al Hospital Vargas de Caracas hasta 1930, ocupa un cargo en el laboratorio de bacteriología y parasitología que estaba bajo la dirección del Dr. Enrique Tejera. Luego fue ascendido a bacteriólogo al graduarse de Doctor en Ciencias Medicas en 1930.

En 1931 viajo a Europa, específicamente a Alemania e Italia. Ingresa al instituto de enfermedades tropicales de Hamburgo, y en Roma incursiona en la estación experimental para la lucha contra la malaria, realiza trabajo de campo en la región pontina y en Cerdeña. En 1932 regresa al país y decide ocuparse del cargo de medico de sanidad en el estado Apure.

El Dr. Gabaldon vuelve a marcharse al exterior en la búsqueda de mayor preparación científica para luchar contra la malaria; esta vez llegó a Estados Unidos, becado por la fundación rockefeller, a realizar un postgrado en la escuela de salud publica de la universidad de Johns Hopkins donde egresa en el año de 1935 con el titulo de “Doctor en Ciencias de Higiene”. De esta universidad pasó un tiempo en instituto Rockefeller en Nueva York a realizar estudios sobre la malaria en los monos.

Este periodo de formación de Gabaldon coincide con la permanencia en el poder del dictador Juan Vicente Gómez quien no simpatizaba con la familia del científico ya que en una ocasión el padre de éste había sido preso político del hombre de la mulera. Era comprensible que para el doctor Gabaldon resultase incomodo trabajar para este régimen, sin embargo, Arnoldo siempre guardó reserva y discreción ante este hecho y se cuidó de expresar públicamente sus opiniones políticas.

A la muerte de Gómez y estando aun Gabaldon en el exterior recibe un telegrama firmado por el nuevo Presidente de la Republica Eleazar López Contreras invitándolo a formar parte de la plantilla de médicos al servicio del estado venezolano. En 1936 se crea el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y también la dirección especial de malariologia siendo su primer director el Dr. Arnaldo Gabaldon.

El Dr. Gabaldon fu Ministro de Sanidad y Asistencia Social (1959-1966) y su nombre siempre estuvo en el ambiente como visible candidato a la presidencia de la Republica, cosa a la que siempre se negó por no estar de acuerdo con las imposiciones y exigencias de las camarillas políticas. Fiel a sus principios llevó una vida digna, honorable y modesta que lo han hecho uno de los mejores venezolanos de su tiempo. Expiró en primero de septiembre de 1990.

El Consejo Municipal, la Dirección del Cronista Municipal conjuntamente con los miembros de la academia de la historia del estado Carabobo han preparado un acto para conmemorar el centenario de este ilustre venezolano el cual se llevará a cabo este domingo en la Plazoleta Arnoldo Gabaldon y en las instalaciones del Ateneo de Morón, ambas ubicadas en las Colinas de Pequiven, al lado del Seguro Social de Morón.

A través de esta columna quiero invitar a las instituciones para que ofrendan ante el busto de este prócer civil, pero también a las personalidades y al pueblo en general que se hagan presentes para tertuliar con la vida y obra de este científico erradicador de la malaria en Venezuela, y especialmente en Morón, donde se le admira y se le recuerda como un hijo adoptivo.


(*) Cronista Municipal J. J. Mora

jueves, 19 de febrero de 2009

Sensible Pérdida

Para nuestra comunidad la desaparición física del amigo Ismael Pacheco quien en vida fuera uno de los máximos exponentes de la canción necesaria y militante de este municipio. Se fue con el silencio de la humildad que le caracterizo en vida. De estirpe popular, arraigado en los valores creadores del pueblo. Ismael sentía en su propia carne los sufrimientos ancestrales de un gentilicio que fue olvidado y marginado pero que buscaba mantenerse de pie frente a la afrenta y la injusticia.

Admiraba tanto al gran cantautor Ali Primera que ya se parecía mucho a él, soñaba la Venezuela de Ali y en los versos de sus canciones que fue regando por los recónditos lugares por donde anduvo expresaba el sentimiento del pueblo oprimido acompañado de un tono de esperanza y rebeldía que le daba energía para encarnar su compromiso militante.

Se fue Ismael con la humildad de siempre, sin actos oficiales y se fue en un mes de febrero como su admirado cantor paraguanero. Se fue Ismael pero no del todo ¿Qué morense no recuerda esa canción tan suya América es Venezuela? ¿Quién no recuerda el charrasquear de su guitarra en una tarde cualquiera, en algún barrio cualquiera? Se fue Ismael pero no es cierto, tal como reza el epitafio de cantinflas.

Los seres humanos vivíamos de utopías y de sueños; sin ellos es imposible llevar la vida. Algunos somos más soñadores que otros cuando asumimos la vida no sólo para nosotros sino también para los demás, es entonces cuando se abre la ventana de la existencia hacia lo más humano, a lo más sublime, al sueño, a la creación.

A Ismael lo percibí como un soñador, la transformación y la hermandad la intentaba a través de su canto, con la fuerza telúrica de su guitarra y con su afecto y amistad del buen amigo. Lo percibí como un amigo de siempre aunque no estuve con él más de media docena de ocasiones. Así son los amigos de los pueblos; no necesitan conocerse para que sean tus amigos.

Ismael perdió su última batalla frente a esa penosa enfermedad que le arrebató la vida. Aun con tierna edad Ismael había podido dar más por su pueblo como hubieran sido sus deseos de lucha. Se llevó su voz combatiente a otros lares pero aquí quedó el eco de su canción libertaria, sembrada como la hierva silvestre. Hubiera querido tener mayores datos biográficos sobre este personaje pero por la premura de la crónica me fue imposible. Sin embargo, mediante este espacio ofrezco mis condolencias a su familia y allegados. Ismael adiós en “DOLOR MAYOR”. Paz a sus restos.

Seguimos con el Mes de Febrero: Quizás es el mejor mes del año o el más curioso. Es el mes mas corto, es el mes de la juventud, de la amistad y de los enamorados. Es el mes de los sucesos políticos en Venezuela; es el mes de los carnavales, en fin, es el mes en que nacimos. Lo malo es que uno a veces no quiere que llegue puesto que nos recuerda que nos cae un año más de existencia y la línea hacia la vejentud se acerca más.

A veces es bueno para hacer un balance de nuestras vidas, para reflexionar un poco sobre nuestra existencia, sobre las metas y los sueños que hemos cumplido y aquellos que no. Por mi parte me siento bien después de matricularme en el 2009. Me importa lo material pero no me obsesiona; a lo largo de mi vida me he preocupado más por el estudio y mi formación intelectual que por acumular bienes y propiedades. No me angustia por que no las poseo, me contenta mas tener amigos y personas que me quieran y respeten por lo que soy y como soy.



(*) Cronista Municipal J. J. Mora

jueves, 12 de febrero de 2009

Este negro Nuestro a quien debemos querer (1978)

Este es el titulo de un libro del autor dominicano Carlos Lebrón Saviñón que me fue obsequiado en una tarde de mayo de 2004 por el ilustre caballero Gonzalo Palumbo, baluarte de la lucha antimalárica en Venezuela y miembro directivo fundador del club de leones de Carabobo. En la nota dedicatoria, mi entrañable amigo Palumbo escribió lo siguiente: “Para el cronista amigo Alexis: Para ti que trajinas estos caminos. Espero que esta obra del amigo dominicano Carlos, tenga utilidad en tan angustiados senderos de ese pasado”/Fraternalmente. Gonzalo Palumbo.

Y vaya que tuvo utilidad para mí ya que lo guardo como un tesoro y lo uso constantemente como texto de consulta. Pero vale la pena detenerse un poco en las sabias palabras del inolvidable amigo: “En tan angustiados senderos de ese pasado”. Estas palabras denotan el pesado drama que hemos llevado a cuesta que como un estigma ha marcado a generaciones de seres humanos, y en América latina parece revivir hoy las controversias y conflictos que si bien no han llegado a grandes confrontaciones se han mantenido hasta hoy solapados en los planteamientos, acciones culturales, políticas y sociales.

Nos referimos a ese pasado de donde tratamos de explicar nuestro origen étnico donde muchas veces lo afrontamos con complejos, dudas y una baja autoestima, sobre todo cuando el grado del tinte o pigmentación de la piel se muestra inclinado hacia el extremo de lo prieto u oscuro. Ese pasado lleno de injusticia, discriminación, dominio y exterminio no lo podemos cambiar aunque quisiéramos, no debemos renegar de él en cuanto a nuestro origen, pero si reivindicarlo en su justa dimensión, sin extremismo.

Eso es lo que hace Carlos Lebrón en su libro, donde busca con orgullo y claridad, revalorizar el hecho cultural del mestizaje y el aporte histórico de la negritud a nuestra sociedades actuales en una visión serena, sin ánimos retaliativos ni eufemismos semánticas; declarando lo negro como legitimo y propio de la corriente humana proveniente de África, descartando la discriminación hacia los otros valores del mestizaje. Declara lo genuino africano como lo “negro” sin ser peyorativo porque un vocablo como este no es despectivo en si mismo, esta connotación se la va dar la intencionalidad y el contexto socio-cultural. Decir negro o afrodescendiente es indiferente.

A las tendencias africanistas excluyentes que buscan explicar las identidades de los pueblos mestizos, Carlos Lebrón responde así: “Creemos que esta es una tendencia extremista y como nunca los extremos han sido buenos se impone reconocer nuestra africanidad y rescatarla del menosprecio o del olvido en que la mantuvieron las generaciones pasadas, pero sin olvidar nuestra hispanidad, que al fin y al cabo, es parte esencial de nosotros mismos”.

Morón tiene una base étnica originaria de población negra que se remontan a los primeros sembradíos o plantaciones de cacao en el territorio local, por lo tanto estamos muy impregnado de su legado cultural. El poeta yaracuyano Manuel Rodríguez Cárdenas compuso este verso: Aquí esta mi mano negra pestilente, / Negro enchoretado de vientre caliente / perdido en los rumbos de la geografía. / Negro de Nigeria, de Agad, de Kodok. / Negro del neguesti blanco de Etiopia. / Negro chafarino, negro de Morón”.

Para culminar, vamos a presentarles algunos vocablos de origen africano que son su aporte a la lengua hispana: Sancocho: ud. sabe lo que es. Ajumarse: emborracharse. Bacha (Bachata): Fiesta. Beriberi: enfermedad caracterizada por trastornos nerviosos. Timbi: lleno, repleto de comida. Timba: se llama al timbal o timbalero a quien se le estira la barriga. Jolgorio: fiesta. Bongó: tambor africano. Cumbacha: fiesta. Chévere: pendenciero, figurín. Choca: la cabeza. Chuleo chulo: burla, broma. Jaladera: borrachera. Pega: trabajo. Reconcomios: recelo, sospecha. Guachafita: desorden, barullo. Bemba: labios gruesos. Furruco: instrumento musical. Cuatro: instrumento de cuerda. Cipote: diablo. Coco: fruto de planta tropical. Cumbia: baile de negros en Panamá. Diantre: diablo. Cheché: hombre pendenciero y matón. Kilombo: choza de los negros cimarrones. Paluchero: muy hablador.


(*) Cronista Municipal J. J. Mora

jueves, 5 de febrero de 2009

Barbarito

Un aforismo conocido dice que no importa donde se nace sino donde se vive y donde se muere. El lugar de nuestro nacimiento no lo podemos decidir nosotros, pero si donde vamos a pasar  la vida y quizás donde rindamos el ultimo suspiro; tampoco escogemos a los familiares, ellos vienen solos por azares biológicos del destino, otra cosa son las amistades y amigos que si dependen de nuestra voluntad y conducta. Ellos son creaciones culturales de nuestras relaciones afectivas a lo largo de nuestra existencia.

 

Morón ha sido un pueblo prodigo en eso de captar personas provenientes de lugares remotos que después se convirtieron en sus hijos adoptivos que con el tiempo van a devolverle (o a recompensarle) con agradecimiento, con amor, y las querencias del desterrado de su patria chica o aportándole su esfuerzo o su trabajo que unido a la prole generada se convierten en los patrimonios sociales, culturales que se combinan con lo nativo para darle fisonomía a los pueblos.

 

Hay muchas razones que determinan el arraigo de las personas a un sitio dado. En Morón se ha dicho que el que bebía agua del río que lleva su nombre no se iba del lugar. No sé si nuestro personaje de hoy bebió agua del río, pero si bebió ya se le paso el efecto porque Barbarito se fue del pueblo y ahora vive en el Municipio San Diego. Otros de los motivos del arraigo pueden ser el encuentro con un cautivante amor, o los gustos por los paisajes autóctonos y su gente o la obligada relación de trabajo o la rutina bohemia y parrandera.

 

Este poeta nos llego de Cabimas, estado Zulia, donde había nacido en el año de 1945 y su nombre de pila es Hely Saul García denominado “El Poeta de Morón”; lo apodan “Barbarito”, nombre endilgado por su paisano Cheo Romero (QEPD) quien siendo jefe de I.V.P. (Instituto Venezolano de Petroquímica), hoy Pequiven, lo recibió para hacerle el reporte de rigor, el entonces Hely Saul cargaba debajo del brazo un longplay del cantante cubano Barbarito Diez, Cheo Romero al verle el LP, le dijo “de aquí en adelante te llamaras Barbarito”.

 

Barbarito llego hace 40 años (en 1969) al sector Banco Obrero en donde unos familiares también zulianos, dice que no llego “enguacalao“ y que visitaba con frecuencia el Bar Santa Ana de Jesús Silva (Macau), se hizo amigo de Porfirio Montes (QEPD) y otras personas del sector. Todavía no había llegado Chavin “El Peruano” quien es su mejor amigo y colega de tertulias poéticas y literarias.

 

Cuenta Barbarito que cuando él llegó, un 29 de Julio, a Morón, el transporte colectivo era sumamente escaso, sólo transitaba hacia la vía de los sectores de Banco Obrero y Las Colinas el autobús del Sr. Vásquez y un chevrolet del popular Majarrey por el módico precio del pasaje de un real, es decir, 0,50 Bs. Barbarito se casó en Morón en 1976 y ya es abuelo y dice que ya tiene 40 años y se siente moronense de corazón.

 

Barbarito es de un estilo dicharachero, alegre, siempre tiene una sonrisa espontánea, una pregunta, un verso. Su formación es autodidacta con una constante preocupación por las lecturas, gusta de aprender a su sexagenaria edad. Es especialista en acrósticos y amante de las fabulas griegas y romanas, lo llaman el “Esopo de Morón”.

 

Ese personaje esta a punto de cumplir 40 años en Morón y ha dicho que quiere celebrarlo a todo lo grande donde la fuente de soda de su fraternal amigo Chavin para lo cual ha invitado a sus allegados entre los que se encuentran Lilo Llovera, Joseba Iturburu, Emiro Reyes, Roberto Montero y otros mas. Me dijo que a través de esta columna le hiciera la invitación a todos sus conocidos para que l acompañen en su velada, tranquilo que él paga todo.

  

(*) Cronista Municipal J. J. Mora