jueves, 16 de octubre de 2008

Dos Sucesos en la Historia Nacional

El pasado domingo, 12 de octubre, se conmemoraron 510 años del encuentro de dos realidades o de dos mundos que existiendo paralelamente desde hace siglos no se conocían ni se imaginaba uno la existencia del otro. El hecho es que la expedición colombina que en nombre de la corona española ancló frente a las costas americanas transformó al viejo mundo inyectándole savia nueva al naciente capitalismo europeo que estaba en su etapa de la acumulación originaria del capital.

 

El oro y la plata del continente suramericano sirvió de acicate para el impulso definitivo de este sistema socioeconómico y por otro lado la papa y el tomate americano donde este último que unido a la pasta traída de la china por Marco Polo calmaron la hambruna europea.

 

En nuestro continente se produjo una transformación profunda a la vez, las comunidades indígenas autóctonas fueron sometidas y disueltas, su cultura  destruida y un tanto incorporada marginalmente al hibrido tronco de nuestro mestizaje donde van a prevalecer mayormente los valores hispanos y africanos. No obstante, estos elementos étnico-culturales van a ser definitorios para la conformación, en principio, de nuestra identidad nacional; renegar de algunos de ellos ahora no nos hace ni mejores ni peores ni nos sirve para una causa humanitaria o filantrópica sino más bien que nos lleva a la discriminación o exclusión de uno o varios de esos factores que forman parte del genotipo nacional.

 

La efemérides del 12 de octubre, es de por sí controversial tal como lo dije en mi discurso de orden en la Plaza Bolívar en1996 en la Sesión Solemne de ese día del Concejo Municipal y que recoge mi libro “Pinceladas en el Tiempo” en su totalidad. Basta con que veamos la variedad de nombres con que se designa ese día: “Día del Descubrimiento de América”, “Día de la Raza”, “Día de la Hispanidad”, “El Encuentro de Dos Mundos”, “Día de la Resistencia indígena” etc. definirla de aluna manera con alguno de esos nombres significa ubicarse en el centro de la controversia. Le ha costado mucho a los historiadores desprenderse del fetichismo de la leyenda negra (todo lo hispano fue negativo) y de la leyenda dorada (todo lo hispano fue positivo), ambas leyendas pueden corresponderse respectivamente con las visiones americanistas y eurocéntricas.

 

Los extremos no parecen ser la solución al problema para su comprensión; frente al eurocentrismo (o hispanocentrismo) ahora surgen visiones afrocentristas y aborigencentistas  que van asumir  el conocimiento histórico desde la óptica de los relegados de la historia, de los vencidos y no de los vencedores que siempre han escrito la historia. Este cronista se inclina por una visión holística e integral del problema, la transdisciplinaridad que permite enfocar el proceso histórico con un pensamiento global y complejo. Que evite el dualismo y el reduccionísmo y que adquiera la dimensión de un pensamiento de la complejidad.

 

La Revolución de Octubre: Así fue llamado el golpe de estado que le dieron al presidente Isaías Medina Angaria el 18 de octubre de 1945, es decir, mañana se cumplen 63 años de ese acontecimiento. Fue un movimiento cívico-militar encabezado por los prominentes líderes de AD, entre ellos Rómulo Betancourt que va a presidir la Junta de Gobierno conjuntamente con otros civiles y oficiales medios de las Fuerzas Armadas.

 

Este hecho va a interrumpir el proceso de democratización postgomecista que aunque se habían iniciado lentamente con el Presidente Eleazar López Contreras era inevitable e inexorable su desarrollo y que había tomado un gran impulso con Medina Angarita permitiendo la legislación de los partidos políticos de oposición y dando una apertura democrática prometedora que hace que algunos autores consideren a Medina Angarita como el Presidente más democrático que ha tenido Venezuela.

 

Lo cierto es que el golpe del 18 de octubre de 1945 abrió el camino a los militares para que dieran el golpe al Presidente electo constitucionalmente Rómulo Gallegos en el año de 1948 y dio la oportunidad a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez que se encumbró por diez años en el poder, es decir,  que gobernó directa o indirectamente desde 1948 hasta 1958, casi una década ya que fue depuesto a principios de año, el 23 de enero.

 

(*) Cronista Municipal J. J. Mora

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