jueves, 2 de octubre de 2008

Andrés Eloy Blanco

Desapercibido paso un aniversario mas (el 112) del nacimiento del gran poeta Cumanés, denominado por muchos el “Poeta del pueblo venezolano”. Efectivamente, un seis de agosto de 1896 vio la luz por primera vez en una céntrica casona de la calle Sucre Nº 79 hoy declarado patrimonio de Venezuela, convertida en museo de la ciudad y casa de la cultura.

Sus primeros estudios los realiza en su tierra natal para luego trasladarse a Caracas donde obtiene el titulo de abogado (UCV). A los 19 años gana el primer premio en los juegos florales de Caracas con su poema “Canto a la Espiga y al Arado” y ya publica versos en el diario Universal. Con 23 años de edad gana un concurso internacional promovido por el rey español Alfonso XIII con su obra “Canto a España” que lo catapulta a la cima de la popularidad en su país y le da reconocimiento como poeta a nivel internacional.

Andrés Eloy es una de las personalidades más apasionantes y autenticas del pensamiento venezolano, poeta, escritor, periodista, político parlamentario, humorista, orador, cuentista, dramaturgo. En él se realiza un tipo de intelectual distinto y fecundo. Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su pueblo y con su tierra.

Fue además un hombre de cárceles, con financiamientos exilios. De su paso por La Rotunda y el Castillo Libertador o San Felipe de Puerto Cabello salieron los originales de “Barco de Piedra” y “Baedeker 2000”. También algunos de los poemas más representativos de “Poda”. En el campo de la política tuvo una brillante y trascendente actuación, desde su elección de Concejal por la Parroquia de San Juan (1937), Diputado al Congreso Nacional (1939), Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946) y Ministro de Relaciones Exteriores.

La obra poética de Andrés Eloy Blanco esta llena de sentencias visionarias como esa de que “A Venezuela el hijo grande se le muera afuera”, puesto que con su muerte acaecida en Cuernavaca, México, donde estaba exiliado, un 21 de mayo de 1955, certifica o corrobora la validez de ese aforismo.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme – ya que no soy especialista en literatura, habría de preguntarle al poeta Arnaldo Jiménez – que este bardo cumanés fue un romántico por encima de otras tendencias literarias que evoluciono hacia el vanguardismo de la época con un profundo matiz de la reivindicación social sin perder la esencia originaria de su entorno y del aporte hispánico a nuestro mestizaje.

El ensayista Jesús Torres Rivero al respecto afirma lo siguiente: “…con las obras de José Antonio Ramos Sucre y Poda de Andrés Eloy Blanco culmina, excepcionalmente, el ejercicio poético románticos en Venezuela y que con el “Canto a España” su autor inicia una vertiente poética que, sin perder de vista las tradiciones literarias españolas-hispanoamericanas… incorpora ejercicios vanguardistas..”

De igual forma en “Canto a los hijos el poeta expone: “no hay que llorar la muerte de un viajero, hay que llorar la muerte de un camino”. Esto le encaja perfectamente a él, aunque su muerte fue llorada en su tiempo en demasía, ya no se llora, y su camino no se llora porque no ha muerto, su camino este vivo y abierto a las nuevas generaciones que emprenden el camino de la lucha social y la poesía.

Recuerdo que conmemoramos en Morón el centenario de el nacimiento de Poeta (1996) con un hermoso y vistoso discurso del poeta José Joaquín Burgos en una sesión solemne del Concejo Municipal. Por allá quedo, en un rincón del sector de Fundamorón una plazoleta y un busto del poeta en completo anonimato ya que carece de una placa de identificación, los transeúntes pasan y dicen ¿Quién es ese señor? El gran poeta parece cavilar en su bronce mientras el vigor de su poesía le resiste al olvido.

Gracias a Mireya Soto se dispone de ese busto del poeta en la localidad, y que hoy debemos resucitarlo al igual que con otras plazas del Municipio, porque el poeta no ha muerto, tal como lo dijera León Felipe frente al féretro del cumanés: ¡Aquí no ha muerto nadie! Al que vamos a enterrar es un poeta. Está tendido pero no esta muerto. ¿Esta mudo? ¡No esta mudo! Un muerto no habla ni canta.. y este poeta sigue hablando y cantando. Todo gran poeta sigue hablando y cantando, des pues del salto mortal ¡no esta muerto!

(*) Cronista Municipal J. J. Mora

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