Tal vez un hecho fundamental que ha incidido radicalmente en el viraje en la comprensión de la necesidad de la conservación del planeta tierra ha sido la mirada o fotografía de la misma desde el espacio exterior; el gran planeta azul se revela como el único hogar de la especie humana, nuestro hogar y al mismo tiempo propicia una nueva sensibilidad por la vulnerabilidad de ese hogar expuesto a la acción depredadora de unos huéspedes innobles y mal agradecidos, inconcientes de su rol como protectores.
Los estudios de la micra-física y de la cosmología también nos aportan evidencia de la composición química (átomos de carbono) que denota el origen remoto de la cadena de la vida, presente en el ser humano, en un sol ya extinguido y en un gigantesco universo en constante expansión, caótico y aleatorio. Esta otra mirada nos da otra perspectiva la conciencia de nuestra pertenencia al cosmos y nuestra infinita pequeñez en relación a éste.
La biología molecular, por otro lado, apunta hacia el desvelamiento del ser humano como un miembro más (no el rey) entre los humildes seres vivientes de la animalidad sobre la tierra. Todo esto ha contribuido a trastocar la visión dominante (paradigma científico Newton-Cartesiano, racionalidad) sobre el papel del ser humano en la tierra.
Es en torno a lo ambiental que necesariamente convergen los intereses de la humanidad sopena de un peligro de extinción; es lo ambiental lo que más nos identifica tanto a nivel global como a nivel local "porque lo ambiental puede hacer que lo global acceda a lo local" (Ospina) y nosotros agregaríamos que también lo ambiental hace que lo local acceda a lo global.
Esta conciencia planetaria, aun incipiente, proveerá los mecanismos prácticos para que la ciudadanía mundial a través de la ecopedagogía adquiera y difunda el pensamiento ecológico que será un pensamiento global para situar al ser humano sobre la madre tierra en perfecta armonía en un clima de cooperación y solidaridad con todos los seres vivos del planeta. Desde la ética estamos vinculados con la sociedad y con los recursos de la naturaleza cuando esta se encuentra alineada con el Desarrollo Sustentable.
Nos corresponde como ciudadanos planetarios propiciar un desarrollo económico y social claramente sustentable con una tecnología a la medida del ser humano y del planeta, que le garantice a las generaciones futuras la continuidad de la vida en condiciones ambientales iguales o mejores que las generaciones precedentes.
(*) Cronista Municipal J. J. Mora
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