jueves, 22 de enero de 2009

Personajes

Las actuaciones de los hombres y mujeres van hilvanando los hechos, hechos que a la larga se convierten en historia, y ella misma se convierte en patrimonio de los pueblos. Los individuos en su discurrir vital van entretejiendo o elaborando una obra que trasciende mas allá de lo estrictamente particular para incidir en el todo social. Es el efecto mariposa, por muy leve o minúsculo que sea el movimiento individual (el aleteo de la mariposa) se siente y logra perturbar (caos), acelerar o contener los procesos cotidianos de la existencia.

La historia de la acción de los hombres y mujeres con sus pasiones (virtudes y defectos), pensamientos y aptitudes que se llevan a cabo en un determinado espacio y un tiempo finito. Se tiende a confundir que lo histórico es únicamente las grandes hazañas, las guerras, las convulsiones sociales o políticas y en consecuencia los grandes héroes de la historia, son los guerreros, los militares y lideres visibles de los acontecimientos magno elocuentes. Eso si, los vencidos no tiene historia tampoco los humildes y seres anónimos cuya relevancia (que de hecho la tienen) no haya sido considerada por algún cronista.

Cuando nos ocupamos de la pequeña historia o micro-historia, o la historia matria como la denominaba el maestro mexicano Luis González, entendemos que todos los seres humanos tenemos una historia que contar, que unidos todos como una telaraña conforman la red historial de los pueblos. La historia civil debe reivindicarse puesto que los mayores proezas del hombre (y la mujer) se han hecho en tiempo de paz y no de guerra y las grandes sociedades y pueblos la han construido palmo a palmo con la participación de todos sus miembros.

La historia local es el escenario de la cotidianidad, de los vecinos, de las anécdotas pueblerinas, del diario transcurrí de la vida simple y sencilla; es la pequeña historia de las comunidades y de su gente. Hoy quiero referirme a un personaje sencillo pero especial; un hombre que tomó a Morón como su pueblo adoptivo proveniente de las lejanas tierras deltáicas del oriente del país consagrada en su himno local como “Tierra prodigiosa / madre vehemente / Güiria siempre hermosa / madre del oriente”.

El personaje a quien me refiero es Don Claudio Lupercio Cayones Pacheco, nacido en Guiria Estado Sucre, un 10 de Octubre de 1949 es decir, ha cumplido 68 años de los cuales cuarenta a vivido en Morón dándole lo mejor de si. Ha desempeñado una vida ejemplar como ciudadano y padre de familia donde su preocupación constante le ha permitido llevarla a un sitial respetable en la comunidad morense.

Claudio Lupercio se ha destacado en la vida publica como pionero y fundador de la Urbanización Santa Rita, una de las mejores zonas residenciales de Morón, a la cual ha representado en la Asociación de vecinos y como orador de orden con motivo de conmemorarse un aniversario más de la fundación de la mencionada urbanización, para la cual fue condecorado con la Orden Juan José Mora en primera clase. Sus deseos de aprender lo llevaron a participar durante seis meses en los cursos de Administración Gerencial para dirigentes sindicales petroleros (IESA-Caracas) en representación del movimiento sindical carabobeño.

Cayones fue dirigente sindical en Pequiven durante seis años, fue Presidente del Club de Veteranos y Gerente de la Asociación de Jubilados de Pequiven de la seccional Morón – Puerto Cabello.

En la jerga popular se le conoce mucho, por ejemplo, en el juego de dominó cuando un jugador va a realizar una “tranca” y lo dice, el adversario le responde “por que no te tiras la tranca de cayones” o cuando alguien dice que sufre de hemorroide, el otro le responde: “búscate a Cayones para que te la cure”. Ahí les dejo eso amigos; busquen la interpretación.





(*) Cronista Municipal J. J. Mora

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